Caso Ébola o lo que no se debe hacer en redes sociales

  • 14 octubre, 2014
twitter ministerio de sanidad

El lunes 6 de octubre estallaba la noticia: el Ministerio de Sanidad confirmaba el primer caso de ébola en España por contagio. Lo hacía en una rueda de prensa ofrecida por la ministra Ana Mato a las 20.00 horas. Desde ese momento, la noticia corrió como la pólvora en las redes sociales, las cuentas de miles de personas, medios de comunicación, organismos y entidades no pararon de publicar mensajes. Un sinfín de tuits convirtieron el hashtag #ebolaenEspaña en trendic topic internacional. Pues bien, desde que el Ministerio de Sanidad informó por primera vez de la noticia, sus cuentas oficiales en Twitter y Facebook permanecieron inactivas durante 17 horas. Ni un dato más. Nada de nada. Desde el día 6 por la tarde que se anunció, a través de un tuit, la rueda de prensa de la ministra, hasta el 7, Sanidad no ofreció información a los ciudadanos, ni una respuesta a las preguntas que se plantearon.

A última hora de la mañana del día 7 de octubre, el perfil en Twitter de Sanidad, que cuenta con más de 80.000 seguidores, se actualizó para informar  de una reunión entre los responsables del Ministerio y los de la Comunidad de Madrid para analizar el seguimiento del protocolo de actuación del ébola, mientras que a las 14,00 horas se lanzó un tuit con un enlace con contenido específico sobre el ébola. Un tuit cada 12 horas sorprende para un caso de tal magnitud. En Facebook ocurrió algo parecido. El perfil oficial (18.000 seguidores) tampoco hizo referencia hasta el martes 7 al ébola, cuando publicó una entrada con información general sobre el virus.

La gestión del Ébola por parte del Ministerio de Sanidad es un ejemplo de lo que no debe hacerse en redes sociales ante una situación de crisis como ésta y de una nefasta política de comunicación en todos los sentidos, que comenzó con una rueda de prensa llena de errores.

El silencio del Ministerio, su opacidad y falta de información y rigor provocaron durante las primeras horas inquietud y dieron pie a una alarma social innecesaria, que se podría haber evitado. La desinformación fue tal que el Ministerio ni siquiera salió al paso para desmentir los bulos sobre la propagación de la enfermedad que se han sucedido estos últimos días en la red; en su lugar fueron las cuentas en Twitter de la Guardia Civil  y de la Policía Nacional las que ofrecieron información de las noticias falsas sobre el virus.

Las críticas hacia el Ministerio de Sanidad han sido constantes esta última semana, pero también hacia algunos medios de comunicación, que han mostrado lo peor de sí mismos, con informaciones sesgadas, titulares amarillistas y poco sentido común. Han sido muchos los mensajes en las redes sociales en contra de esta oleada de noticias poco serias:  “Ébola, el virus que mató al periodismo”, o “me da más miedo el periodismo actual que el ébola” son dos ejemplos del malestar social que ha generado la cobertura informativa de la enfermedad.

Las redes sociales son un canal de información que deben actuar como altavoz de las preocupaciones de los ciudadanos, y ofrecer respuestas. En ambos casos, se ha perdido la oportunidad de usar las redes sociales como una herramienta comunicativa veraz y seria. Y sí, hay que estar en estas plataformas, pero hay que saber cómo actuar en ellas.

No nos cansamos de repetirlo, las redes sociales sirven para generar conversación, silenciarlas o usarlas para desinformar es un error. El caso Ébola nos ha enseñado algo, tenemos un reto por delante: aprender a comunicar.

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